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Adiós al doctor Enoch Cancino Casahonda |
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Escrito por Alejandro Sánchez
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06.03.2010 |
También fue cronista “…y es satisfactorio comprobar que su recuerdo vive fresco en la memoria de los chiapanecos” Alejandro Sánchez Colaborador/Noticias
El 02 de marzo falleció el Dr. Enoch Cancino Casahonda, después de batallar como buen médico contra la enfermedad que lo aquejaba. Noquis Cancino, como lo llamaban sus amigos, nació un 6 de octubre de 1928 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
La capital en la época de su niñez y juventud era de paz y tranquilidad donde todos se conocían. Chiapas nació en él con el beso primario en que su madre marcó el punto inicial del sentimiento, Chiapas creció en él con los primeros cuentos de su abuelo, en la voz de su primer amigo, y en la leyenda de su primera novia. Desde entonces, Chiapas fue en su sangre, beso, voz y leyenda. Su barrio fue San Roque, donde dejó su ombligo, barrio del que tenía muy buenos recuerdos, ya que sabía que a ratos era una fiesta en el barrio, el aroma infinito de una ofrenda y una marimba desafiando el aire, profanado de cohetes y campanas.
Médico, poeta, cronista, literato (apasionado con la vida y obra de Miguel de Cervantes Saavedra, en especial del Quijote de la Mancha) y político. Jefe de los Servicios Coordinados de Salubridad y Asistencia en el Estado de Chiapas; en el período de gobierno de don Juan Sabines Gutiérrez fue Secretario General de Gobierno; Diputado Federal; Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez (1989-1991). Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
En su fructuosa existencia recibió varios premios, entre ellos, el Premio Chiapas en 1979 que se entrega a lo mejor en las ciencias, artes y la cultura en el estado; la Medalla “Rosario Castellanos” en el 2008 que otorga en Congreso del Estado por su obra literaria y humanística. El reconocimiento más reciente se lo otorgó el Gobierno del Estado, encabezado por el gobernador Juan Sabines Guerrero, con un merecido homenaje que se le hiciera como poeta y distinguido chiapaneco en el marco de su octogésimo aniversario en octubre del 2008 en el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”, en el que lució a su máxima capacidad acompañando al maestro todos sus amigos y discípulos.
El doctor Cancino Casahonda nos deja un gran legado cultural y poético, donde un sin número de chiapanecos siguen sus pasos en la poesía. Escribió sobre la marimba, el club Tispas, recuerdos de su barrio “San Roque”, del Ámbar, de la fuerza de la tierra natal, del Chichonal, de Cervantes y el Soconusco, a los 400 años del Quijote, de Cervantes, el Quijote y Guanajuato, de García Lorca, de Fiesta de Pájaros, de las peregrinaciones de la Academia, el poder de la Lengua en el principio era el verso, de los zoques y el idioma japonés antiguo, de la grandeza de Fray Matías de Córdova, Gertrude Duby y la ecología, de Fernando Castañón, del Método de Fray Víctor María Flores, de don Belisario Domínguez, de don Juan Sabines Gutiérrez, su amigo (quien también falleciera un dos de marzo), de Daniel García Blanco.
Fue amigo del pueblo y de grandes intelectuales como el Lic. José Casahonda Castillo, Armando Duvalier, Daniel Robles Sasso, Dr. Rafael Pascacio Gamboa, de los hermanos Juan, Jaime y Jorge Sabines Gutiérrez, Héctor Ventura, Jesús Agripino Gutiérrez, Rosario Castellanos, Santiago Serrano, Rómulo Calzada, Pedro Alvarado Lang, Eduardo J. Albores, Andrés Fábregas Roca, Jorge Olvera, Fernando Castañón Gamboa, Miguel Álvarez del Toro, Eliseo Mellanes Castellanos, Alberto Marín Barreiro, Faustino Miranda, Luis Alaminos, Máximo Prado, Franco Lázaro Gómez, José Falconi, Gervasio Grajales, Mariano Penagos, Lic. Milton Castellanos Everardo (chiapaneco ex gobernador de Baja California), nuestro gobernador Juan Sabines Guerrero, de su maestro de primaria Rubén López Cárcamo, del Dr. Fernán Pavía Farrera, entre otros. La mayoría de ellos formaron el “Ateneo de Chiapas.
Su máxima obra es el poema Canto a Chiapas, con el que en 1949 ganara el primer lugar en los Segundos Juegos Florales de Chiapas, siendo el jurado calificador Carlos Pellicer, Manuel González Calzada y Andrés Iduarte.
Tuve la oportunidad de estar con el maestro en varios eventos culturales, el más reciente, donde ambos participamos, fue en el homenaje que se le hiciera al poeta Santiago “Chanti” Serrano allá en Suchiapa en noviembre de 2008 y el año pasado estuvo el doctor tal vez en su última aparición en público, en el evento donde se nombró “Hijo Predilecto del Estado de Chiapas” a don Armando Jiménez Farías.
Hoy no estás más con nosotros físicamente, pero al igual que don Juan Sabines Gutiérrez, quien también partiera un dos de marzo, estarán ambos como dijiste maestro: “…y es satisfactorio comprobar que su recuerdo vive fresco en la memoria de los chiapanecos”
¡Chiapas! He de volver a ti como un suspiro al viento, como un recuerdo al alma. Y cuando viejo, solo y abatido se aproxime el final de mi existencia, he de besar tu tierra para siempre. A esa bendita tierra que cual ella lo hiciera: con un alma de cruz y de montaña.
Fotos: Alejandro Sánchez.
Chiapas nació en él con el beso primario en que su madre marcó el punto inicial del sentimiento, Chiapas creció en él con los primeros cuentos de su abuelo, en la voz de su primer amigo, y en la leyenda de su primera novia. Desde entonces, Chiapas fue en su sangre, beso, voz y leyenda |
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Última modificación ( 06.03.2010 )
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